El presidente de Cormine, Martín Irigoyen, defiende la explotación de las potencialidades de la industria en la provincia y afirma que el modelo debe ser el del respeto por el medio ambiente, pero que se deben aprovechar los recursos para llevar trabajo e infraestructura a las localidades mineras.
Cormine se reactivó en 2008 ¿Qué ocurrió para relanzarla?
Cormine entró en liquidación en el 2001, en el marco de la crisis de ese año y como parte del recorte de gastos obligado que hubo que hacer. En 2008, la situación del país y la provincia era distinta, incluso la industria minera había crecido en todo el país dando excelentes resultados a provincias como Santa Cruz o La Rioja. A eso se suma que Cormine aún poseía importantes derechos mineros, todo lo cual decidió al gobernador Sapag a relanzarla.
¿Cuál es la actualidad de la minería en la provincia?
Va creciendo de a poco, de la mano de productores de agro minerales emplazados en la zona de Zapala principalmente y del único proyecto minero que produce oro y plata que es Andacollo. A nivel nacional es un proyecto pequeño, pero que igualmente da vida económica a toda la zona. Neuquén tiene importantes áreas con potencialidad minera, tanto por metales como por otros minerales, sin explorar, con lo cual espero que, en el futuro, esas áreas puedan desarrollarse, al menos para averiguar si en las mismas existe la posibilidad de producir nuevos minerales.
¿Qué tipo de minería se pretende desarrollar?
Entiendo que no existe minería si la misma no es beneficiosa para las comunidades y para la provincia. Todo proyecto tiene que desarrollarse con técnicas y controles que aseguren el bienestar del medio ambiente en el cual se introducen y logren aportes que permitan el desarrollo de infraestructura, ocupación de la mano de obra local y contratación de servicios a cooperativas y empresas neuquinas. Tenemos hoy la capacidad de hacer minería de esta manera. |