Desde hace tiempo, el Municipio de Paraná viene dándole vueltas al asunto de la basura. En vistas de las idas y venidas que suscitó la planta de tratamiento de residuos, este año la Comuna decidió avanzar con el programa Separar es valorar, junto a la Fundación Ecourbano y los Ecoclubes de la ciudad.
Ahora, proyectan realizar un biodigestor que aproveche la materia orgánica generada en el Mercado Concentrador frutihortícola El Charrúa, cuyo volumen varía según de qué estación del año se trate: Se estima que en verano se producen alrededor de 14 metros cúbicos de residuos orgánicos, la mitad de esa cantidad en primavera y unos 4 metros cúbicos en época invernal.
Según informó el secretario de Medio Ambiente, Ricardo Goñi, la idea está desde hace rato pero hicieron reuniones con más de 30 empresarios locales para interesarlos en el financiamiento de la iniciativa pero por el momento, los intentos fueron vanos. No obstante, si bien confían en que en algún momento se plegarán a la propuesta, ya que al contribuir con materiales o recursos de diversa índole las empresas pueden obtener erogaciones importantes en el pago de impuestos, el funcionario municipal señaló que contarán “con recursos provenientes de fondos de coparticipación de la soja, destinado a obras”. En este caso, sería para financiar la construcción de este biodigestor que, de acuerdo a las estimaciones de Goñi, esperan tener listo para fin de año.
El proyecto va a ser dirigido por el ingeniero Eduardo Gropelli, que es el mismo especialista que está detrás del biodigestor que se hizo en Oro Verde y también en Cerrito.
Detalles. Este sistema, que procesa la materia orgánica y por descomposición anaeróbica, la convierte en gas —metano— por un lado y en abono, por otro, se traduce en diversos beneficios. A saber: la producción de energía renovable y la sustitución de agroquímicos, entre otras bondades. En efecto, la puesta en marcha de esta iniciativa encierra un valor educativo considerable, “porque si bien no solucionamos el tratamiento de residuos, el biodigestor tiene una carga simbólica importante porque se genera energía alternativa, se sustituye el uso de agroquímicos por abono, que se hará extensivo a todos los productores de la zona”, apuntó.
Se calcula que en verano, con el volumen de residuos orgánicos recolectados en El Charrúa, se podrá producir 376 metros cúbicos de biogas en tiempo estival y compensarse la falta de basura orgánica en invierno, con la generada por los vecinos de Paraná que actualmente están separando sus residuos domiciliarios. Por otra parte, también se producirá energía eléctrica, aproximadamente unos 676 kw por hora por día.
En tanto, la cámara de digestión del biodigestor, ubicada debajo del nivel del piso, tiene una dimensión de cuatro por cinco metros, precisó.
Una vez asegurados los fondos, restará hacer estudios de factibilidad, ejecutar las obras de construcción, hacer la adaptación de equipos, montaje de equipos, puesta en marcha del biodigestor y encarar la capacitación del personal para operar los equipos.
Consultado sobre cuándo estaría lista la obra cuyo presupuesto se fijó en alrededor de 300.000 pesos, el funcionario calculó que esperan finalizar el emprendimiento hacia fin de año.
Basura. Hasta el momento los residuos inorgánicos que se generan en la ciudad van destinados a los trabajadores informales de la basura, que están organizados y cuentan con el apoyo de la Facultad de Trabajo Social. Desde julio están trabajando en el galpón de la ex Dirección de Limpieza de la Municipalidad y ya están operando con una enfardadora, una prensa, doce contenedores, una váscula, mesas y una zorra, entre otros equipos.
Mientras que la materia orgánica lamentablemente, aún no está siendo del todo aprovechada, dijo el funcionario: “Estamos evaluando la factibilidad del proyecto de relleno sanitario en el Volcadero”, deslizó y agregó que se están reacomodando unas plataformas en el Vivero Municipal con el fin de producir compost.
“Se va avanzando gradualmente pero no alcanzamos a solucionar el problema global”, admitió Goñi.
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