Mosquitos, ratas, perros muertos se volvieron figuras habituales para el paisaje cerrillano, que para esta época recibe visitantes por sus carnavales.
Abel Fernández fue el portavoz de los vecinos que ya utilizaron todos los medios posibles para llegar al intendente Rubén Corimayo, y así poder optar por otra metodología para levantar y evitar microbasurales.
Sin embargo ninguna queja logró su efectividad ya que se continúan amontonando en espacios no acondicionados.
"Los vecinos enfrentamos el año pasado un incremento del 76% del impuesto de alumbrado y limpieza, no sabemos para que porque la basura nos está tapando", señaló.
Por otra parte esa situación no hace más que empeorar cuando llueve, porque la basura tapa los desagües y los canales provocando las inundaciones en la ciudad.
Actualmente la recolección que se debería efectuar todos los días, llevando los desechos al Vertedero San Javier, se llevan los residuos a un terrenos detrás del cementerio cerrillano y se depositan allí sin ningún tratamiento posterior, transformándose en una cuna de ratas, alimañas y enfermedades.
El valor del impuesto es de $46 y la duda de los vecinos es conocer que se hace con esos dineros porque Cerrillos está sumido en los malos olores y en los riesgos de enfermedades.
Fueron conocidos en los últimos días las inundaciones que sufrieron por los canales e imbornales que se encontraban con malezas a lo que sumada la basura vuelve impermeables los terrenos.
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