Pareciera que nuestro “lugar en el mundo” está siendo cuestionado desde la actitud negadora e indiferente sobre el daño que causan nuestras acciones.
Afortunadamente el resto de los habitantes, los que no comandamos más que nuestra vida diaria, queremos seguir teniendo nuestra casa, el planeta Tierra.
Las voces se levantan para defender nuestra vitalidad y nuestro suelo. Es luchar contra quienes creen que acumulando dinero en sus arcas privadas, tendrán asegurado su “lugar en el mundo”
Por un lado, dan bronca, mucha bronca, pero por el otro, pena; lograron ser avasallados por el peor y más peligroso enemigo: el poder.
Un poder que se antepone a la vida misma. Menos mal que el “resto” sabemos que la vida es corta y que nuestra conciencia de finitud es lo que nos hace eternos.
A veces la lucha es un disfrute, nuestra voz no es sólo escuchada por otros, sino también por nosotros mismos.
Ahuequemos todas las ollas necesarias, por ahí los poderosos despierten y caigan en la cuenta que “caerán” en el mismo hoyo.
Maia Zuretti
maiazuretti@yahoo.com.ar
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