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  Posible la predicción de las grandes erupciones  
  El aumento del magma subterráneo es una señal que se puede detectar con décadas de antelación  
 
El Nuevo Día (Puerto Rico) 06-02-12
La erupción de algunos de los más grandes volcanes en el planeta se podría predecir con varias décadas de antelación, de acuerdo a una reciente investigación.
Los análisis de cristales de roca en la isla griega de Santorini sugieren que las erupciones son precedidas por el aumento del magma subterráneo, lo que podría ser detectado utilizando instrumental moderno. Tales volcanes pueden producir suficientes cenizas y gas para temporalmente cambiar el clima global.
Los vulcanólogos se refieren a los volcanes más grandes de la historia como “erupciones formadoras de calderas”, ya que el magma expulsado es tan voluminoso que deja una inmensa depresión en la superficie de la Tierra y una estructura similar a un cráter que recibe el nombre de caldera.
Los más grandes de estos volcanes reciben el nombre de “supervolcanes” y sus erupciones pueden desencadenar una devastación con impactos globales.
Esos volcanes pueden permanecer dormidos por cientos de miles de años antes de explotar, Pero mientras los investigadores creen que la información sísmica y otras mediciones nos darían unos pocos meses de aviso para tal erupción, el nuevo estudio sugiere que podríamos anticiparnos a estos eventos con mucha mayor antelación.
“Cuando los volcanes se despiertan y cuando el magma empieza a subir hacia la superficie, quebrando las rocas, está enviando señales”, dice a la BBC el profesor e investigador Tim Druitt de la Universidad Blaise Pascal de Francia.
“Se reciben señales sísmicas, se observa la deformación de la superficie, un aumento en las emisiones de gas en la superficie, y esto puede ser detectado”, explica.
“La interrogante que estamos planteando aquí es qué está sucediendo en la profundidad antes de estas grandes erupciones. La visión clásica fue que durante largos períodos de reposo a lo largo de miles de años el magma lentamente se acumula a unos kilómetros por debajo del volcán y finalmente explota”, explica.
“Lo que encontramos ahora es que hay una fase de aceleración de acumulación de magma en una escala de tiempo de décadas, y eso es sorprendentemente corto dados los miles de años de reposo que han precedido la erupción”.
La evidencia viene del análisis de cristales de la piedra pómez en Santorini. La misma fue analizada por investigadores de Francia, Suiza y Singapur, utilizando instrumental moderno que incluye microsondas de iones y electrones.
“Los cambios en la composición de los cristales con el tiempo brindan pequeñas historias de cómo el magma mismo ha evolucionado”, comenta Druitt.
“Lo que hallamos fue que todos los cristales en el magma se formaron décadas después de la erupción”, señala.

Alerta temprana
Alrededor de todo el mundo se pueden encontrar lugares que han sufrido erupciones de volcanes que forman calderas. Sin embargo, se cree que actualmente están todos inactivos.
Se incluyen lugares como el Parque Nacional de Yellowstone en Estados Unidos, el Campi Felgrei en Italia y Santorini y sus islas vecinas en Grecia.
La erupción que tuvo lugar allí hace alrededor de 3,600 años recibe la denominación de erupción “minoica” dado que tuvo lugar en el apogeo de esa civilización en la cercana isla de Creta. En un tiempo se pensó que había causado su colapso, sin embargo eso ahora es un asunto discutido.
Predecir tales eventos con años de antelación en lugar de meses podría resultar vital, opina Druitt.
“Lo que estamos diciendo es que todos los volcanes caldera, aún aquellos en regiones remotas del planeta, deberían ser monitoreados utilizando instrumentos modernos altamente sensibles para recoger estas señales profundas que pueden sugerir su reactivación”, añadió.
“Si tuviésemos una gran erupción de este tipo, digamos en el centro de Europa hoy, los efectos serían enormes, y unos meses no serían suficientes para organizarse”, considera.
“Este nuevo trabajo sobre Santorini arroja una nueva luz sobre lo que sucede antes de esas erupciones catastróficas poco frecuentes, como la erupción ‘minoica’ en la Era de Bronce, que tiene lugar aproximadamente cada 20,000 años”, comenta el profesor David Pyle, vulcanólogo de la Universidad de Oxford, en referencia al reciente estudio.
“La nueva evidencia de gránulos minerales parece reforzar la idea, que se ha estado desarrollando en los últimos años, de que los grandes sistemas de magma se despiertan de largos períodos de reposo solo poco antes (meses, años o décadas) de la erupción”, considera.
Sin embargo, aclara que el próximo problema a resolver es tratar de entender qué causa esta acumulación acelerada de magma.
En opinión de Pyle “el desafío de los vulcanólogos es entender qué es lo que causa estas explosiones producto del movimiento de la fundición, y así entender de dónde viene para poder reconocer las señales antes de que la erupción comience”.
 
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