Decidido a frenar el consumo exagerado de agua potable, especialmente porque coincide con la peor sequía en décadas, el municipio de esta ciudad salió a pedirles a los centros vecinales que multipliquen los mensajes sobre la necesidad de ahorrar, de no desperdiciar el agua de la red. El argumento: se pasó de un consumo promedio de 400 litros diarios por persona a 600 y 700 litros diarios en los días de mucho calor.
A través de un informe, la Secretaría de Desarrollo Urbano les recordó a los centros vecinales lo que está sucediendo en municipios vecinos de Sierras Chicas como La Granja, Salsipuedes, y La Calera, entre otros donde tuvieron que suspender actividades, declarar emergencia hídrica y distribuir en cuotas el poco recurso disponible.
En los gráficos que vieron los vecinos de esta ciudad se muestra claramente cómo las lluvias disminuyeron 50 por ciento desde 2003 a la fecha. La de 2011 fue la peor marca de precipitaciones desde 1990, porque el total anual ni siquiera llegó a los 600 milímetros, cuando las peores marcas rondaban los 650. La diferencia de escenario es que en los ‘90, la cantidad de habitantes de Jesús María llegaba a los 22.150, mientras que el censo de 2008 la ubicó entre las localidades que tienen más de 30 mil habitantes. Para frenar este consumo extremo, desde marzo se comenzarán a cobrar los excesos en el consumo a partir de los 20 m3 mensuales por familia y se instalarán mil medidores por año hasta alcanzar la totalidad de la ciudad ya que se calcula que hoy solamente lo tienen la mitad de las viviendas.
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